No podemos parar el cambio climático en un mundo deforestado


Los bosques (1) y las turberas tienen un papel singular que desempeñar en la batalla contra el cambio climático (2). Los bosques con vida y las turberas pueden secuestrar las emisiones de carbono, mientras que cuando mueren liberan el carbono previamente almacenado. Cada año, la aniquilación de estos dos hábitats genera más gases de efecto invernadero que cada coche, camión, tren o avión sobre la Tierra. Esto es más o menos la misma cantidad de CO2 que es emitida por los Estados Unidos o China cada año.
Los políticos ignoran con demasiada frecuencia esta área crítica. Si, es vital que reduzcamos nuestras emisiones de gases invernadero (3) en el Reino Unido, cambiando nuestro comportamiento, mejorando la eficiencia energética (4), invirtiendo en renovables (4) y presentando nuevas tecnologías bajas en carbono. Pero, es imposible prevenir un cambio climático peligroso haciendo solo esto. Si la destrucción de los bosques y las turberas continúan sin cesar, nunca podremos parar el cambio climático.